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La Tarima de Madera Exterior es la que más sufre las inclemencias del tiempo. Por lo que es de vital importancia prestarle mucha atención a un buen cuidado y mantenimiento para prolongar su vida útil por más tiempo.

Maderas para uso en exteriores

Lo primero a tener en cuenta es que no todas las maderas son adecuadas para ser usadas en exteriores.

Una tarima colocada en exterior va a tener que soportar las inclemencias del tiempo, ya sea humedad, rayos UVA, lluvia, heladas, así como insecto, animales y bacterias. Por lo tanto, la madera debe ser resistente a estos agentes externos. Evidentemente, también debe ser resistente al tránsito y a la abrasión.

Las maderas duras tienen un mejor comportamiento ante la absorción y la pérdida de agua. Las que mejor van a aguantar a la intemperie, son las maderas tropicales. En Tarimas Maravillas disponemos de ambas opciones para las tarimas exteriores de madera: una clásica tarima de Pino y tarimas realizadas en maderas tropicales de Padaouk y Merabu.

La mejor forma de saber si nuestra tarima de madera exterior necesita una reparación es a simple vista al igual que el parquet, ya que su color empezará a cambiar volviéndose opaco. El daño comienza con la pérdida de brillo de la superficie, y de no tratarse seguirá con una desintegración de la misma perdiendo su función decorativa. Después, perderá su función de protección, apareciendo grietas y roturas. Para evitar llegar a esto debemos invertir en un buen mantenimiento de nuestra tarima exterior de madera, desde el mismo momento de su instalación.

Mantenimiento de nuestra Tarima de Madera Exterior

Partiendo de una buena materia prima, proteger y realzar la belleza de nuestra tarima de madera va a ser una labor mucho más sencilla que si partiésemos de materiales de menor calidad.

El mantenimiento de una tarima exterior deberá realizarse cada cuatro o cinco meses. Va a depender de la ubicación de la tarima con respecto al sol, la zona geográfica y la exposición a más o menos agentes degradantes. No será igual el mantenimiento de una tarima exterior en el centro de España que en Suecia.

También sería conveniente limpiarla con un paño húmedo de forma frecuente y emplear protectores eficaces.

  • Tratamiento con Aceites:

Los aceites nutren y alimentan la madera y se aplican de forma sencilla y rápida. En nuestra mano está el comprobar que el aceite que vamos a usar incorpora filtros solares eficaces. La desventaja de este tratamiento es que los aceites tienen una escasa resistencia a la abrasión y su lavabilidad, lo que limita la duración de su capacidad protectora.

El aceite debe reponerse en el momento en que se aprecie su desaparición.

  • Tratamiento con Protectores Acrílicos:

Los protectores suelen disolverse en agua. Contienen resinas y filtros solares, y presentan una excelente fijación y resistencia al agua. Este tratamiento es superior al del aceite en todos los sentidos, ya que también resisten más a la abrasión.

Para el tratamiento con acrílico debemos realizar un mantenimiento programado y sistemático para que el resultado sea idóneo. De no ser así, pueden acumularse capas de protector que acabarán ocultado la madera original, y que requerirían un decapado y eliminación de las capas por manos de profesionales acreditados.

  • Utilización de nuevas tecnologías:

En los casos en los que no hayamos realizado un correcto mantenimiento desde el principio y queramos recuperar el aspecto de nuestra tarima exterior, podremos hacerlo mediante métodos combinados por parte de profesionales.

Con la utilización de limpiadores adecuados y maquinaria específica, podremos recuperar de forma eficaz el aspecto de la madera natural de nuestra tarima, sin generar residuos ni molestias.

 

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